Formación

Formación y conocimiento para el desarrollo

El camino comenzó con el Programa Iberoamericano de Formación Técnica Especializada (PIFTE), creado en 1987, cuyo propósito fue contribuir al fortalecimiento de las instituciones democráticas, capacitando a profesionales y personas expertas en función de sus necesidades, incorporando buenas prácticas regionales y estrategias de desarrollo orientadas a la reducción de la pobreza. Se convirtió en un referente de capacitación, diálogo e intercambio, fomentando la legitimidad de las instituciones públicas y la inclusión social en la región.

Entre sus principales logros destacan la modernización de normativas y estructuras organizativas, el acompañamiento a procesos de transformación institucional, la creación de plataformas de conocimiento y la transferencia de saberes mediante cooperación bilateral, sur-sur y triangular. Su desarrollo fue posible gracias a la colaboración con instituciones públicas españolas, organismos multilaterales y entidades latinoamericanas, consolidando una amplia red de socios y actores estratégicos.

Con el paso del tiempo, el aprendizaje acumulado en el marco del PIFTE sentó las bases para una nueva etapa. En 2015, este proceso evolucionó hacia el Plan Intercoonecta de Transferencia, Intercambio y Gestión de Conocimiento para el Desarrollo en América Latina y el Caribe, que renovó el enfoque de la formación al concebirla como un proceso de articulación técnica y de gestión del conocimiento orientado al impacto. Este Plan representó un cambio importante, pues se pasó de cursos puntuales a un enfoque de formación más estructurado, con líneas temáticas claras y con la producción de Productos de Conocimiento (PdC), tales como diagnósticos, guías, prototipos y documentos de política, que permitieron capturar, sistematizar y transferir aprendizajes al servicio de las instituciones para la toma de decisiones y el diseño de políticas más efectivas.

En este contexto también surgieron los Proyectos de Conocimiento para el Desarrollo (PCD), concebidos como procesos de acompañamiento técnico avanzado orientados a apoyar la aplicación de políticas públicas concretas y a fortalecer capacidades institucionales. El CFCE Antigua lideró uno de los más emblemáticos, el proyecto de Gestión de Riesgos vinculados al Cambio Climático en Zonas Costeras de América Latina y el Caribe, que combinó conocimiento científico, técnico y político para generar insumos y metodologías que orientaran la toma de decisiones en distintos niveles de gobierno, promoviendo la resiliencia de comunidades vulnerables. Además, este PCD permitió sistematizar aprendizajes, transferir experiencias exitosas y consolidar redes de cooperación regional, transformando el conocimiento generado en herramientas útiles para la gestión de políticas públicas en diversos países de la región.

Un acontecimiento relevante se produjo a lo largo de 2018, cuando La Antigua Guatemala fue sede de la XXVI Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, bajo el lema “Una Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible”. En este marco, el CFCE Antigua no solo desarrolló actividades formativas, sino que también funcionó como centro de reunión de altas autoridades gubernamentales, consolidando su papel como un espacio estratégico de cooperación multilateral y diálogo político, además de su rol de generación y transferencia de conocimiento.

La transformación se consolidó en 2023 con el lanzamiento del renovado Programa Intercoonecta de Conocimiento e Innovación para el Desarrollo en América Latina y el Caribe, que afianzó el papel de los Centros de Formación como nodos de inteligencia colectiva. Esta nueva etapa introdujo programaciones plurianuales diseñadas para responder a retos regionales de manera sostenida y consolidó las líneas temáticas prioritarias del CFCE Antigua, que se centran en la transición ecológica y en la población en contextos de movilidad. Con ello, el Centro dejó de ser únicamente un espacio de formación presencial para convertirse en un laboratorio de cocreación, innovación pública e inteligencia colectiva, donde instituciones y sociedad civil colaboran en la construcción de soluciones compartidas mediante redes abiertas, talento técnico y metodologías ágiles para la formulación de políticas guiadas por misiones.

Espacios de Inteligencia Colectiva (EIC)

La evolución natural de esta trayectoria formativa dio lugar a los Espacios de Inteligencia Colectiva (EIC), concebidos como ámbitos de diálogo, experimentación y cooperación técnica avanzada. En ellos participan actores diversos, entre los que se incluyen instituciones públicas, organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil, universidades, cooperativas, grupos de productores y colectivos ciudadanos, que trabajan en red para identificar oportunidades, definir ecosistemas y generar conocimiento aplicado.

Cada EIC se articula en torno a un reto regional, definido de forma participativa, que marca la dirección del trabajo. En el caso del CFCE Antigua se han establecido dos espacios clave:

  • EIC de Transición Ecológica, que busca impulsar políticas públicas verdes, climática y ambientalmente justas, con especial énfasis en la economía circular, la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.
  • EIC de Población en Contexto de Movilidad, que acompaña el fortalecimiento de políticas migratorias desde un enfoque de derechos humanos, con especial atención a los grupos más vulnerables y a los migrantes climáticos.

En este marco se desarrollan misiones específicas, como la promoción de la economía circular en Centroamérica o la generación de conocimiento para reconocer el fenómeno de la migración climática en Mesoamérica. Las metodologías utilizadas como cocreación, design thinking, laboratorios de prototipado colaborativo, comunidades de práctica y redes de aprendizaje refuerzan la innovación y la colaboración multisectorial, superando el trabajo en silos.

De esta forma, los EIC han consolidado al CFCE Antigua como un nodo de innovación en la cooperación sur-sur y triangular, con capacidad para articular redes abiertas y generar soluciones concretas que se traducen en políticas públicas y acciones de impacto, fortaleciendo la gestión del conocimiento en toda la región.